Vale, tenemos nuestro blog creado, y queremos colocar cosas. Pero, ¿dónde? ¿Cómo? Tenemos dos opciones básicas: Entradas y Páginas.
Una entrada es la forma más habitual de publicar en un blog, y consiste en una serie de elementos (texto, imágenes, video, etc.) agrupados bajo un mismo título y con la misma fecha. Además de cronológicamente, las entradas pueden clasificarse mediante Etiquetas y Categorías (ahora vamos con eso). En este caso, lo que estás leyendo es una entrada, y puedes acceder a ella acudiendo a la fecha adecuada en los Archivos (a la derecha).
Una página es un elemento estático, que puede adoptar cualquier aspecto y forma, como cualquier página web. Mientras que las entradas se clasifican por fecha, las Páginas están organizadas entre sí creando un árbol de relaciones (a efectos prácticos, un menú, al menos en las configuraciones estándar de WordPress). En este caso, una página sería Sobre Bardo, situada justo debajo de la cabecera del blog.
La ventaja de las Páginas es que permiten crear menús, con lo cual podemos crear una estructura similar a una página web normal, con contenido estático. Pero las categorías también nos permiten ese tipo de organización en árbol.
[Modo conciencia ON]
Madre mía, que peñazo. ¿Así piensas tú motivar a alguien?
[Modo conciencia OFF]
Vale, un ejemplo, que es como se entienden las cosas:
Supongamos que “alguien” quiere hacer una página para recopilar relatos. El primer paso es pensar las categorías y subcategorías (las “estanterías” donde vamos a ponerlos). Por ejemplo:
-Realidad
-Historicos
-Contemporáneos
-Ficción
-Históricos
-Contemporáneos
-Fantásticos
-Ciencia Ficción
O planteándolo de otro modo, por ejemplo:
-Todos los públicos
-Sangrientos
-Muy sangrientos
-¡Oh, dios mío! ¿Qué es esto?
Las categorías van a definir lo que la gente va a encontrarse (o lo que puede esperar encontrarse), así que es importante elegirlas bien.
Tras ello, hay que pensar las etiquetas, que será otro modo de organizar el contenido. Podrían ser “zombis”, “motosierras”, “asesinos en serie”, “elfos”, “serpientes”, etc. Pueden ser ilimitadas, pero si creamos una cantidad concreta y definida (aunque sean 50 etiquetas), será un modo muy útil de poder buscar relatos no sólo por géneros, sino por temas o elementos concretos.
Con esas ideas claras, hay que pensar en qué páginas podemos necesitar. Por ejemplo, haría falta una página donde explicásemos cómo enviar relatos, los formatos posibles, y cosas así, que podríamos llamar Colabora o Contacto, y la pondríamos en un lugar destacado. También estaría bien una página de Códigos que explicase lo que significa cada etiqueta (eso permite también poner las etiquetas abreviadas, por ejemplo, “zb”, explicando en la página de Códigos que “zb” significa que el relato incluye zombis.). Probablemente también podríamos hacer una página de los autores, y otra de derechos de autor (de eso hablaremos en otro momento).
Y con eso ya tenemos el corazón, el espíritu y el esqueleto de nuestra web. Poniéndole un poco de carne, podríamos hacer una estructura con el menú de páginas a plena vista, un desplegable de categorías y una nube de etiquetas a la derecha, y con formato de blog como entrada (es decir, que lo primero que vea el visitante es el último relato que se ha subido). De la configuración externa y el aspecto hablaremos el próximo día.
Y todo aquel que haya llegado hasta el final, que se apunte el mérito “Lector de entradas interminables en blog que explican las cosas dándoles mil vueltas”.
Nos vemos en la Red.
Bardo